Marchas de la muerte (Holocausto)
Las marchas de la muerte ocurrieron hacia el final de la Guerra. Diez días antes de llegada la liberación, y a medida que los ejércitos Aliados se acercaban a los campos de concentración, los nazis decidieron frenéticamente evacuar los campos. El régimen nazi inició las llamadas marchas de la muerte en las que miles de prisioneros eran obligados a caminar y, en caso de no poder continuar, los fusilaban. Estas marchas de la muerte tenían dos objetivos: continuar el proceso de asesinato hasta el ultimo día, y no dejar testigos vivos.
Las caminatas forzadas se efectuaron en medio de la hambruna y bajo condiciones climatológicas extremas. Por ello, los prisioneros agotados al limite, no podían seguir caminando y eran fusilados. Más de la mitad de los prisioneros murieron en estas marchas
Con el afán de ocultar la horrífica historia que había acontecido al interior de los centros de exterminio, los alemanes, además de desocupar las instalaciones, quemaron los campos y dinamitaron algunas cámaras de gas. . A pesar de las inclementes condiciones en que la gran mayoría de los presos se encontraba, los líderes de la SS pensaban que debían continuar sus funciones como productores (forzados) de armamento para prolongar la Guerra.
Hubo cincuenta y nueve marchas diferentes desde los campos de concentración durante el último invierno de la dominación nazi, abarcando algunos cientos de kilómetros. Los prisioneros recibían poco o ningún alimento y agua, y apenas algunos momentos para descansar o dar atención a las necesidades corporales.
En abril de, los aliados penetraron la Alemania central, lo que provocó el suicidio de Adolf Hitler. La Guerra estaba perdida y la rendición absoluta ocurrió el 7 de mayo de 1945. Hasta prácticamente el último día del conflicto armado, los nazis continuaron evacuando prisioneros de los campos
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