TRAUMATISMO, ¿COMO NOS AFECTA?

 Es imposible querer medir la magnitud del impacto emocional que provoca una catástrofe de grandes dimensiones, como un atentado, un accidente de tren o de avión. Cuando se produce una tragedia de estas características, hay muchas personas que se unen al dolor de las víctimas y que quieren ayudarlas.

Aunque la muerte siempre es muerte, este tipo de pérdidas tiene un componente traumático que alcanza no sólo a los familiares de las víctimas, sino también a todas las personas que son testigos de la catástrofe a través de los medios de comunicación, que han observado todo el proceso y que en cierto grado afecta lo que esta pasando en nosotros. 

El duelo por muerte inesperada

Las muertes súbitas o bien repentinas son más difíciles que otras en las que hay aviso previo de inminencia de muerte (enfermedad grave, salud deteriorada, etc.). Esta dificultad tiene que ver con que el doliente no tiene posibilidad de prepararse mental ni emocionalmente ante la pérdida. y en estas situaciones de desastre, es muy difícil superar que ya no es esta.

Es frecuente que se dé un proceso de shock en el que la persona afectada no pueda creer lo que ha ocurrido. Ese bloqueo, normal al principio, tiene que ver con el proceso de asimilación, en el que se ponen en marcha mecanismos de defensa que nos protegen de la realidad de la muerte.



Atender los síntomas de estrés postraumático

Una de las características que va a tener este duelo -junto con el dolor añadido de la muerte- es la posibilidad de desarrollar un estrés postraumático o alguno de sus síntomas .(Reexperimentación del accidente, insomnio, cansancio emocional, sensación de desapego de la realidad, irritabilidad) . Para ayudar a la persona afectada, habrá que estar pendiente de la aparición de estos síntomas, al tiempo que se atienden sus necesidades en el duelo inmediato pero a su vez el darles tiempo de asimilar y darles el espacio que necesitan para poder seguir adelante. 

A esto también puede unirse la sensación de falta de realidad de la muerte por parte del doliente. Por tanto, la ayuda principal es caer en cuenta de la realidad de la pérdida, que es la primera tarea del duelo. el cómo reaccionó y su entorno, o cómo fueron los ritos de despedida (funeral, entierro). y como las personas que están pasando por este proceso, tienen su sanación , por ejemplo cuando es por un asesinato, la familia lo principal que necesita es justicia para su familia.

Emociones tras una pérdida traumática

Otras sensaciones también frecuentes son los sentimientos de culpabilidad. Es habitual que el doliente fantasee con finales diferentes, con distintos “Y si” (“Y si hubiera venido al día siguiente”, “Y si no hubiera cogido el tren”, etc.). Eso contribuye a seguir manteniendo vivo al fallecido en su pensamiento y, por tanto, bloqueando la primera tarea.

Para desbloquearla, es útil que el doliente vuelva a la realidad de lo ocurrido y  contextualice el momento de la muerte, es decir, que no se cierre solo a cómo fue ésta, sino también a qué ocurrió días antes, cómo estaba el fallecido, cómo eran sus vidas… de modo que pueda aceptar que los accidentes pasan, que no dependía de él lo que ocurrió. La elaboración de este tipo de pérdida va a tener mucho que ver con aceptar que las cosas ocurren, que no están bajo nuestro control y que en los accidentes casi siempre intervienen multitud de factores.






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